We Don't Belong Here

A Romantic Comedy
por
Maiah Ocando & Gabriel Torrelles

Capítulo 4: Mercurio retrógrado

Por Gabriel Torrelles en 12 de abril de 2018



Ha pasado un mes desde la última vez que Maiah y Gabriel recibieron noticias de Hollywood. Mientras esperan, cada uno se enfrenta a la incertidumbre a su propia manera.

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Art by Maiah Ocando

Treinta y cuatro días, diez horas y seis minutos. Ese es el tiempo que ha pasado desde que Lisa H. escribió por última vez. Maiah despierta cada mañana para revisar el teléfono a ver si llegó correo nuevo, pero al abrir los ojos sólo me encuentra a mí en la oscuridad mirando el celular con los ojos vacíos. Ni siquiera tiene que preguntarme. Sabe que la respuesta es no.

Pero todo está bien. Cada uno se las ha arreglado para enfrentar la demora del contrato a su manera.

Maiah, por ejemplo, ha encontrado refugio en un lugar inesperado.

Inglés 101 y su profesor feroz siguen fusilándola con balas de zozobra, pero descubrió que existe una manera de ser inmune a esta kriptonita, cada vez que está en clases de actuación.

Todo lo que usualmente la paraliza cuando la interrogan sin aviso o cuando le piden que se pare en medio del salón para adivinar la preposición correcta de alguna oración, pierde su efecto súbitamente cuando interpreta escenas de Ibsen o Tennessee Williams, y al terminar su profesora y sus compañeros se levantan de sus asientos y la aplauden con pasión.

Porque sí, resulta que Maiah como actriz es buenísima.

Para ella es una sopresa, porque siempre ha creído que no sirve para nada, pero para mí no.

Para mí siempre será la chama chiquitica capaz de hacer todo lo que le dé la gana, y mientras más inaudito y difícil, mejor.

“Somos un verbo condicional en gerundio”.

Lo sé, no tiene sentido. Que se muera de ansiedad cada vez que tiene que hablar Inglés y que al mismo tiempo sea la mejor actriz de su clase es inexplicable. Sin embargo, no es cuestión de entenderlo, sino de creer.

Creer en algo aunque sea absurdo, imposible, o dejar que treinta y cuatro días, diez horas y seis minutos sin recibir un miserable correo, terminen de volverte loco.

Por ese lado, al menos, estamos a salvo.

Conmigo es otra cosa. No he descubierto que tengo algún talento escondido,  sigo con dos meses de renta sin pagar y un montón de dinero que nos deben en Venezuela, donde todavía no logro que me contesten los mil correos que mando por día tratando de cobrar.

Pero yo también he desarrollado un método propio para tomar la decisión de no arrojarme a carros en movimiento cada día.

En mis horas más oscuras, incluso cuando estoy sobregirándome por $200 o $300 haciendo en el supermercado un cash back a todas luces ilegal, o cuando un inepto en una oficina de Caracas me inventa excusas por teléfono para justificar que no nos ha terminado de pagar, justo en esos momentos es cuando cuento con el horóscopo de Mía Astral.

No te atrevas a juzgarme.

No sabes lo que significa no poder hacer otra cosa que no sea esperar.

Todos los días son iguales. El sol sale y se oculta, y en el medio, sin respuesta, ni llamadas ni nada, estoy yo perdiendo la razón sin tener la más puta idea de lo que va a pasar.

Somos un verbo condicional en gerundio.

Por supuesto que desearía tener cosas tangibles en las cuales apoyarme. Quisiera tener respuestas concretas a todas las dudas imprescindibles. Quisiera también tener un teorema matemático para predecir la inexactitud de la paciencia con la precisión con la que se calcula la longitud de una hipotenusa, o poder ir a una iglesia, arrodillarme ante la estatua de alguien que nunca he visto, y que un fantasma me susurre al oído el día exacto en el que Hollywood se acordará que existimos y escribirá.

Pero nada de eso sirve, ni en la práctica ni en teoría, y como no tengo nada verdadero en lo que pueda creer, no me queda otra que inventármelo.

Tú tienes a Dios y yo tengo a una astróloga maracucha.


HORÓSCOPO DE LA SEMANA DEL 16 AL 23 DE MARZO.

Virgo (de sol / ascendente): Mercurio estuvo en Piscis el primero de Febrero, pero retrogradó de vuelta a Acuario y apenas está entrando en Piscis de nuevo, donde empezó a retrogadar. Tú y tu mente estaban dando vueltas sobre los mismos puntos una y otra vez, pero al fin que Mercurio camina por nuevos grados, tú avanzas por nuevo terreno y viejos issues quedan atrás, no sin antes tener una conversación importante con el otro esta semana. El boom viene en Abril (…) Si tienes tiempo entreteniendo una fantasía en tu cabeza, imaginando como esa persona te desviste o cómo tal persona te contrata dándote la oportunidad de tu vida, there you go. Cuando deseamos algo con cada célula de nuestro cuerpo vibrando invitación, cosas impresionantes pasan.


 Treinta y cuatro días, diez horas y seis minutos después de que Lisa H. escribiera por última vez, el sentido común indica que evidentemente ABC cambió de parecer y todo lo que prometió que pasaría nunca terminará de pasar, pero Mía Astral asegura que son sólo los astros haciendo de las suyas y que sólo hay que tener paciencia y esperar unos días más. Por eso me aferro a esa idea ridícula con todas mis fuerzas, porque es mi única esperanza.

Escucha el Capítulo 3 aquí.

“¿Dónde está mi contrato”, pregunta Maiah.

“Según los astros podría llegar mañana”, respondo yo.

Maiah se me queda viendo, intrigada, pero mayormente, avergonzada.

“¿Por qué los astros dicen que podría llegar mañana?”, me sigue la corriente.

“Porque es luna llena en Virgo. Mañana se espera la respuesta a la gran noticia que hemos estado esperando desde enero”, le digo con seriedad.

Maiah explota en una carcajada. Para ella, la astrología, como cualquier otro sistema de creencias que no tenga explicación científica, es una gigantesca estupidez.

A su modo de ver sólo soy yo diciendo cualquier locura sólo para hacerla reír.

Pero la verdad es que nunca he hablado más en serio.

II

El problema con la inercia es que dinamita la ilusión de tener opciones. Después de un tiempo haciendo lo mismo en el mismo lugar, todo lo que parecía interesante e innovador termina mostrándose tan mortalmente aburrido como es realmente.

El hastío se manifiesta en las cosas grandes y es así como incluso cosas teóricamente perfectas, como una ciudad o el amor de tu vida, dejan de repente de tener cosas que ofrecerte.

Sin embargo, son las pequeñas cosas cotidianas las que de verdad desesperan.

En este momento, por ejemplo, nuestro dilema más grande es dónde diablos vamos a comer.

Estamos en la misma esquina donde siempre nos encontramos cada vez que salimos de la universidad todos los días. Hace el mismo frío afilado que tiene Chicago nueve de los doce meses del año. Nos rodean una docena de restaurantes con todos los tipos de comida posibles, pero no vamos a ninguno, porque a donde sea que miremos, sabemos que hemos comido al menos diez veces en ese lugar.

Maiah no puede comer de nuevo en Chipotle sin sentir que terminará vomitando y no hay un sandwich en Subway que no sepa a que los hemos probado todos. El mismo lugar de comida mediterránea que devorábamos sin descanso cada mediodía con placer, ahorita se nos hace pura sal y grasa y plástico, y hasta las deliciosas galletas de chocolate que tanto amaba comerse a media tarde le dan asco.

Nos morimos de hambre y nos estamos congelando, pero aún no podemos ponernos de acuerdo respecto a dónde vamos a ir a comer.

Y no es que sea una decisión que dependa únicamente de ser lo más pragmático posible. Tampoco es que tengamos el chance de ponernos exigentes a la hora de escoger entre las alternativas. La verdad es que entre todas las cosas rutinarias que estamos obligados a hacer todos los días, la más terrible es ingeniárselas para vencer el sistema cada día y conseguir dinero para comer. El problema es, claro está, que el dinero que conseguimos sólo alcanza para una comida rápida al día, y lo que sobra, si acaso, para una rodaja de pan con queso feta antes de salir.

Queso feta libre de grasa, eso sí.

“Somos un chiste que realmente no cuenta nada, que no avanza, que no va a ninguna parte”.

Es la paradoja del sueño alimenticio americano. Tienes hambre todo el tiempo, pero también estás permanentemente cansado. Puedes estirar los centavos para hacer un mercado que nunca tendrás tiempo de cocinar o puedes comprarte una pizza gigante por la mitad del precio para tumbarte en el piso de tu casa con la boca llena de salsa y queso y culpa, viendo la final de The Bachelor.

Así que estamos hoy, como ayer, discutiendo dónde vamos a comer. Y hoy, al igual que ayer y el día antes de ayer y todos los días de las últimas semanas, terminaremos peleando.

“¿Chipotle?”.

“No, no quiero”.

“¿Pizza?”

“Muy pesado”.

“¿Tacos?”

“Hemos comido mucho”.

“¿Subway?”

“No me provoca”.

“¿Hamburguesa?”

“Ayer me cayó mal”.

“¡Maldita sea! ¿Entonces qué quieres comer?”

“No sé, dime tú”.

“¿Chipotle”.

“No, no quiero”.

Y así, una y otra vez.

Somos un chiste que realmente no cuenta nada, que no avanza, que no va a ninguna parte.

“¿Comiste?

“No”.

“¿Comemos?”

“Ok”.

“¿Qué comemos?”

“No sé”.

“¿Ya nos pagaron”

“No todavía”.

“Volvieron a escribir por la renta”.

“Tengo que conseguir dinero”.

“¿Todavía nada del contrato?”

“Llega esta semana, lo dijo Mía Astral”.

Sin embargo, no es sólo nuestra habilidad de escoger un lugar para comer la que está colapsando. La inercia está propagándose como cáncer en todos los demás aspectos de nuestra vida, alcanzando incluso lugares en los que creíamos sentirnos seguros.

En el caso de Maiah, su profesor de Inglés ha encontrado nuevos y más infames métodos de humillación pública y mortificación.

Al irritante rompecabezas gramatical que confundirá para siempre a todo el que nació hablando Español y que jamás entenderá las impredecibles reglas del uso de preposiciones, se le suma ahora el inservible empeño gringo de obligar a la gente a escribir ensayos utilizando formatos prefabricados tan débiles como las casas que siempre son arrastradas por los huracanes.

Maiah no entiende de qué sirve poner en papel argumentos perfectamente construídos si lo que estás argumentando ni siquiera tiene sentido.

Desde su pupitre al final de salón se le hace incomprensible lo endeble de las ideas que salen de la boca del estudiante promedio americano. Los mira pararse y leer sus composiciones con orgullo, y mira a su profesor señalar si acaso un par de cosas formales, pero nunca que lo que están diciendo es una mamarrachada retórica en lo que nada de lo que proponen puede ser constatado.

Mientras un niño de estos lee sus disertaciones inútiles sobre la inmortalidad del cangrejo, Maiah relee su propio ensayo y se encuentra con que a lo mejor no sabrá si tiene que poner in, on o at, pero que lo que está diciendo —una reflexión sobre el rol de la mujer inmigrante en un sistema donde todo está tomado— es al menos importante para alguien.

Los escucha y no se imagina por cuatro años más ahí, aprendiendo a hablar paja cabalmente argumentada, que no es que no nos la enseñen a decir también en nuestros países —en los que cualquiera que diga con aplomo más de dos palabras seguidas se convierte en caudillo y mesías—, pero en donde al menos ninguno tiene el poder de potencialmente iniciar una guerra nuclear que nos mande a todos al infierno.

Escucha el capítulo 2 aquí.

Ahí está y la repetición y la apatía de estar atrapada en lo que parece ser un mismo día interminable le hacen ver la fibra invisible que tienen los futuros líderes del mundo, diciendo pendejadas que suenan peligrosamente convincentes, y se pregunta qué pasaría si este país, el más poderoso del mundo, escogiera a uno de estos idiotas como presidente.

Y justo cuando le toca leer a ella, acaba la clase. El profesor se le queda mirando, frustrado por no poder obligarla a participar.

Maiah se levanta triunfante.

Hoy no, Satán.

Hoy no.

III

Sentado en un salón vacío al otro lado de la universidad, siento que me he vuelto completamente loco.

Estoy convencido de que la razón por la cual no nos han escrito de Los Angeles es que hay una conspiración determinada a verme fracasar.

A todos lados que veo estoy rodeado de enemigos.

El problema es que los míos no son como los tuyos.

Los míos son famosos.

Son absolutamente todos los que tienen lo que no tengo yo.

Anoche cuando estaba en Walmart comprando una caja de chicle de $1 para hacer cash back y sacar $60, vi a varios en las portadas de todas las revistas que están exhibidas para que las veas mientras estás en la fila para pagar.

Si fuera por mí los mataría a todos a puñaladas.

No es porque me hayan hecho algo. Es porque sé que mientras ellos estén ahí yo nunca voy a poder estar.

Después de hundir mi crédito hasta el subsuelo una vez más, caminé de regreso a casa pensando en que siempre habrá alguien más grande.

Y estoy cansado.

Cansado de esta pelea de cuchillos interminable con una circunstancia geográfica.

“Si la existencia de Dios se comprobara al lanzar una moneda, si ganas, lo ganas todo, y si pierdes, no pierdes nada”.

Si después de haber nacido en el Bloque 1 de El Silencio llegué hasta aquí, ¿cuándo coño es que voy a dejar de andar peleando?

Maiah insiste en que exagero, pero yo sé que no.

La gente que lo tiene todo no quiere que tú tengas nada.

Si me descuido, esta gente de la India que anoche se montó conmigo en el ascensor sin pensarlo me arrojaría por la ventana.

La gente de la que hablan en TMZ cuando regreso a nuestro apartamento con los tres billeticos de $20 enrollados, no quiere que nadie más sea famoso.

Al final, es como la película que veía los domingos en la tele en la que había una guerra ancestral secreta entre inmortales.

Sólo puede haber uno.

Todos los que podían querer lo mismo que yo se quedaron atrás.

Tienen que ver las noticias de Maiah en todos lados como yo veía las noticias de otros y me repetía que costara lo que costara, un día sería de mí de quién tendrían que hablar.

Ni se imaginan que hay un contrato con ABC esperando.

Pero como te dije, estoy cansado.

Escucha el Capítulo 1 aquí.

No importa cuánta gente logre quitar del medio. Son como cucarachas. Siempre aparecen más y más y más.

Esta mañana al caminar hasta la universidad, Maiah me contaba del monólogo que debía presentar hoy y yo estuve todo el camino callado.

Si soy honesto, no hay ni una sola pista de que podamos lograr más.

La ambición y la mentira tienen las patas cortas.

Y después queda un vacío inesperado que sólo se puede llenar con odio.

Me senté en el salón sin ganas.

La clase de hoy es sobre They Live de John Carpenter.

El protagonista de la película descubre que la clase gobernante son monstruos que ocultan su apariencia para manipular a la gente y hacernos gastar dinero, reproducirnos y aceptar el status quo a través de mensajes subliminales que nos mandan a través de los medios masivos.

Es gracioso.

De repente siento que la película habla sobre mí.

Me imagino liderando la resistencia y desnudando a los demiurgos que todos menos yo se han pasado la vida idolatrando.

Si tan solo me dejaran a mí estar ahí.

Los guiaría hasta un mundo de prosperidad en el que puedes ser todo lo que quieras en la vida.

No habría Kardashians, ni religiones, ni fútbol.

Sólo Maiah y Maiah y Maiah todo el día.

Mientras pienso en eso no me doy cuenta de cuando la clase termina.

El áula 306 se queda vacía y yo estoy totalmente solo preguntándome si acaso todo esto, esta universidad, esta ciudad, esta vida, no es más que una trampa que nos han puesto para que sigamos tratando, aunque nunca podamos realmente llegar.


HORÓSCOPO DE LA SEMANA DEL 24 AL 30 DE MARZO.

Virgo (de sol / ascendente): El evento de la semana es la Luna Nueva en Aries, la primera Luna Nueva del año zodiacal y cuya energía es de inicios y arranques. Pero aquello en lo que vas a “arrancar” no es nuevo. De hecho, viene desde principios de año. Puede que estés desmotivada o sientas que nada se mueve, que (¡ajá!) una vez más necesitas excitación, movimiento… ¡Algo!


Tenerle fé a esto es como ser esa gente loca que cree en Dios.

Me acordé del argumento del filósofo francés Blaise Pascal que dice que la existencia de Dios no es más que una cuestión de azar, una apuesta.

Nunca podremos saber realmente si Dios existe, pero lo racional es apostar que sí.

La razón es que aunque la probabilidad de la existencia de Dios fuera extremadamente pequeña, tal pequeñez sería compensada con la recompensa tan grande que se obtendría, que sería la vida eterna.

Si la existencia de Dios se comprobara al lanzar una moneda, si ganas, lo ganas todo, y si pierdes, no pierdes nada.

También me acordé de otro planteamiento filosófico llamado el principio de la parsimonia, mejor conocido como la navaja de Ockham.

Reza que la explicación más sencilla es probablemente la correcta.

La razón por la que todavía no nos han escrito de Hollywood es que todos mis enemigos invisibles están detrás de una conspiración.

O tal vez es sólo que he perdido la razón.

IV

 “Creí ser feliz aquí, pero solo estaba alegre y eso es todo. Eras tan bueno conmigo… pero nuestro hogar no ha sido más que un cuarto de recreo. He sido una muñeca grande en esta casa, como fui muñeca en casa de papá. Y a su vez los niños han sido mis muñecos. Me divertía que jugaras conmigo, como a los niños verme jugar con ellos. He aquí lo que ha sido nuestro matrimonio. Tenías razón hace un momento, aunque fuera producto de tu excitación, cuando me dijiste que no podía educar a los niños, es una labor superior a mis fuerzas, hay otra de la que debo ocuparme antes. Debo procurar educarme a mí misma. Tú no eres capaz de ayudarme en esta tarea. Para ello necesito estar sola. Y por esa razón voy a dejarte. Necesito estar sola para orientarme sobre mí misma y sobre lo que me rodea. No puedo quedarme más contigo, mañana salgo para mi tierra, allí me será más fácil encontrar un empleo. 

 Termina y le tiemblan las manos y la boca.

Mira un punto fijo al final del salón y espera en silencio.

Al cabo de unos segundos la profesora comienza a aplaudir y se le unen las otras nueve personas que están en el salón.

Maiah se sienta luego de lo que fue su interpretación de Nora en Casa de Muñecas.

“¿Segura que eres de Venezuela?”, le pregunta Naïla en tono burlón.

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“Gafa”, contesta Maiah, sorprendida también de que su fuerte acento de Paraguaná hubiese desaparecido completamente mientras estuvo parada frente a sus compañeros, interpretando una mujer desgastada y herida por un hombre que nunca supo si la amaba a ella o a la idea de ella que tenía él.

“Es normal que los actores se transformen tan profundamente en sus personajes que aparezcan acentos y manierismos que en su vida diaria se les hacen difíciles de controlar”, explica la profesora Kathryn, anotando lo que después descubriremos es una A+.

No obstante, Maiah no está satisfecha por completo. La noche anterior cuando lo ensayó frente a mí había podido llorar.

Hoy, sin embargo, sólo se le aguaron los ojos por un momento.

Entendamos la gravedad del asunto.

Desde que comenzó las clases de actuación todas sus escenas han sido un éxito. La misma reacción de asombro siempre, con Naïla, la niña de la pequeña república de Gabón, la única amiga que ha hecho en la universidad y la que siempre hace exactamente el mismo chistecito en referencia a la manera en la que Maiah logra deshacerse mágicamente de su inconfundible acento, mientras la aplaude.

Y lo más importante, cada vez que tiene que hacerlo, llora.

Pero esta vez no pudo y eso significa que la metástasis que ha ido arruinando poco a poco nuestra vida entera durante esta espera interminable, podría estar llegando al único lugar donde hay que evitar a toda costa que termine de llegar.

Prendan las alarmas, porque esto es una tragedia.

Déjame resumir en tres palabras lo único que tienes que saber para entender el contexto.

Maiah no llora.

No importa que Bambi llame con desesperación a su mamá muerta mientras cae la nieve. No importa que Simba trate de que Mufasa despierte luego de que cayera del acantilado. Da igual si Will Smith consigue el trabajo con el que saldrá de la pobreza.

Si prendes la luz me puedes ver a mí llorando.

A Maiah no.

Nada.

Muerta por dentro.

Así que haber encontrado en la actuación el detonante para soltar los sentimientos que mantiene comprimidos en su inmutable metro y medio no sólo es importantísimo, sino la mejor y quizás la única cosa valiosa que le ha dado la universidad.

Actuar la pone contenta, e irónicamente, la pone a llorar.

Es un jodido milagro.

Maiah se refugia de su miedo al Inglés en libros viejos de Teatro y yo me refugio en ella.

No importa que no tengamos ni un centavo.

Puedo pasarme la vida entera viéndola hablar de cuánto disfruta actuar.

Es fascinante.

Si yo manufacturara una mentira para hacerla feliz tendría que ser de este tamaño, porque es lo único que la ha hecho creer ciegamente en sí misma en nueve años.

“Estamos estudiando a Stanislavski”, me dice mientras comemos con desgano los cuatrocientos kilos de arroz que te sirven en Chipotle y que da para que de un mismo plato podamos comer los dos. “Tengo que escoger un método y no sé si el de él me gusta tanto”.

“Escoge el mío”, bromeo. “Yo soy un actor de método”.

“Tú lo que eres es un ridículo”, se ríe.

Actuar le gusta tanto que se le olvida que es en Inglés.

Ese es el truco, que no se acuerde.

Yo me paro en todas mis clases a decir cualquier locura y estoy seguro de que la mitad cree que estoy hablando como un cavernícola a propósito y la otra mitad que lo que digo es tan profundo que son ellos los brutos que no lo entienden.

A mí me da igual, yo soy atorrante en cualquier idioma.

Maiah, en cambio, cuando actúa es perfecta.

Eso hasta hoy, que no pudo llorar.

“Si tan solo supiéramos que en unos años hasta el más pendejo ha aprendido que pagando un montón de miles de dólares cualquiera puede tener millones de vistas”.

La hora termina y Maiah sale del salón para tomar su última clase. Maiah camina por el pasillo del piso 6 cabizbaja. Está convencida de que ha perdido todos sus poderes.

Al otro lado de la universidad, siento la perturbación en la fuerza y salgo del letargo en el que estoy hundido a solas en el salón 306.

Corro escaleras arriba dispuesto de nuevo a luchar con todos los dragones que salen de ella misma para comérsela entera. Salgo al paso entre la maldita gente que siempre está atravesada y cuando llego al sexto piso, volteo y ahí está.

Maiah está rodeada.

Oh my God! I know her! She’s famous!”, dice una de las niñas junto a ella.

Cuando me dispongo a salvarla me doy cuenta.

Una de sus compañeras de clase entró a YouTube esta mañana, como todas las mañanas, y antes de cualquiera que haya sido el video que estaba buscando, le había aparecido ella vendiendo un carro en un pre-roll del comercial que grabamos hace unas semanas en San Diego, justo antes de reunirnos con ABC.

“Hola, yo soy Maiah y esto se llama Visto Bueno ¡Aw!”

En el salón la noticia corre como pólvora.

“Mira, mira, es la retrasada que no sabe hablar Inglés”.

(Esta es la manera como lo recuerda Maiah).

“Mira, mira, Maiah es una superhéroe… en la mañana viene con nosotros a clases y en la noche… ¡Es famosa!”

(Esta es la manera como digo yo que pasó, y soy yo el que está contando la puta historia).

Todas sus compañeras buscan el video y agarran a gente que pasa frente al salón de clases y se lo enseñan.

Nuestra universidad está llena de gringos extraños, porque estos gringos, como la mayoría de los gringos que poco a poco han ido llenando este país, son hijos de latinos.

Oh, marketing!

Si tan solo supiéramos que en unos años hasta el más pendejo ha aprendido que pagando un montón de miles de dólares cualquiera puede tener millones de vistas.

Nos ahorraríamos muchísimos dolores de cabeza.

En el futuro extrañaremos tanto momentos de ingenuidad como el de ahora, en los que todavía es posible sorprenderse de que una persona cualquiera que estudia contigo, te salga de repente en la pantalla de tu teléfono.

“She’s famous!!! I watched all the other videos on her channel and she’s amazing!!! You all have to watch it too!”

“We need a selfie”

“I’m taking a class with a famous girl!”

No avanzo más. Me quedo mirando desde lejos a Maiah que está incómoda, porque no sabe qué hacer siendo tratada en Estados Unidos, así sea durante ese minúsculo momento, como si fuera famosa.

Nos separan varios metros y un montón de personas que se van agrupando como zombies a su alrededor para tomarse fotos con ella.

Y tengo una visión de que esto podría pasar siempre.

Es una estupidez, pero siento orgullo y miedo.

La gente en este país es muy rara. Convierten todo en un logro personal, así sea por asociación. Supongo que no hay diferencia entre ellos y yo, que celebro los logros de Maiah como si fueran míos cuando en realidad sólo soy un bueno para nada.

Debe ser una cosa insólita ser famoso de verdad.

Vivir esta vida ridículamente superficial toda la vida.

Dejar de ser una persona para convertirse en un objeto de decoración.

Y sobre todo, tener dinero suficiente para pagar la renta.

V

El 22 de Abril de 2014, Maiah y yo estamos a dos semanas de terminar el semestre. Estamos en midterms, por lo que ya sólo vamos a clase a presentar exámenes o defender trabajos.

Estamos tumbados en el sofá con la televisión prendida. A esta hora la programación pasa de un programa a otro como una ola pesada que nos arrastra en la insoportable normalidad.

Es más lo que duran los comerciales que los programas.

Tenemos el control remoto entre los dos, pero ninguno de los dos lo agarra. Nos da fastidio. Las imperceptibles variaciones en la letanía de la pantalla es lo único que nos provoca alguna emoción.

A esta hora son comerciales de préstamos, abogados, seguros y medicinas. Todos parecen el mismo. Es un desfile interminable de efectos secundarios sobre imágenes absurdas de viejas sentadas en un banquito riéndose solas mientras el locutor repite insistentemente que es probable que al tomar esa medicina sientas deseos suicidas.

Maiah y yo queremos reírnos, pero ya no podemos.

En Venezuela el cheque de lo que nos deben rebotó por defecto de firma.

Es la tercera vez que pasa.

Empecé a insultar al maldito que se equivocó pero la llamada se cortó mientras le estaba gritando.

Así que sólo miramos televisión con el teléfono en la mano.

No vemos nuestro teléfono realmente. Simplemente lo tenemos agarrado, apretándolo fuertamente, esperando algo.

Entonces nos vibra al mismo tiempo.

La vieja de la pantalla sonríe mirando a sus nietos jugar, mientras el locutor dice que puede sentir inflamación del rostro, pies, tobillos o la parte inferior de las piernas, así como dificultad para respirar o tragar, fiebre, dolor de garganta, escalofríos y otros signos de infección.

Nos vemos primero entre nosotros y luego a nuestros teléfono.

Es casi mediodía en Chicago pero en Los Angeles apenas son las 9 de la mañana.

“Nosotros nunca habíamos visto tantos ceros juntos en toda nuestra vida”.

From: D.

Subject: Fwd: Maiah

¡Esto acaba de llegar!… No he tenido el chance de revisarlo todavía pero quería mandárselos de todas formas. Hemos estado yendo de un lado a otro con ellos por semanas, por lo que creo que esto podía ser lo mejor que pueden ofrecer – pero vamos a ver.

B y yo estamos en Washington DC de vacaciones con nuestros hijos, pero vamos a mirarlo con detalle más tarde cuando regresemos a nuestro hotel. 

 

El contrato es un documento de seis páginas que describe con detalle en qué consiste lo que sus managers nos habían explicado que era un “Talent Development Deal”.

Básicamente, Maiah estaría el próximo año y medio preparándose para ser la host o co-host de un talk show que pasarían de lunes a viernes.

Cada seis meses Maiah recibiría un monto en metálico como pago por ser talento exclusivo de ABC. El primer monto lo recibiría al momento de firmar el contrato. Sus managers están indignados con la cantidad de dinero que ofrecen en relación con todo lo que están exigiendo.

Nosotros nunca habíamos visto tantos ceros juntos en toda nuestra vida.

Al terminar ese año y medio de preparación, Maiah recibiría otro pago más para participar en un piloto. Si el piloto era escogido, estaría contratada en ABC por 6 años. Cada año le darían un aumento sobre el dinero que estaría cobrando cada semana.

Sus managers están convencidos de que si negocian un poco, podrían obtener al menos un 30% más.

Nada más con el dinero que está ahí sin negociar nada, ni su mamá ni la mía volverían a pasar trabajo alguna vez en la vida.

Nos dicen que van a intentar mejorar la oferta y que volverán con el contrato definitivo en un par de días.

El 25 de Abril estamos montados en el ascensor listos para ir a comer cuando el teléfono de los dos vibra de nuevo al mismo tiempo.

From: D.

Subject: Fwd: Maiah

 ¡Aquí lo tienen amigos!  – por favor fírmenlo y mándamelo de vuelta!…. y felicidades!!!!

 El FedEx donde nos metemos siempre está cerrado, así que caminamos siguiendo Google Maps hasta un hotel en Michigan Avenue donde al parecer hay uno en los locales ubicados en el piso inferior.

Imprimir el documento cuesta unos $7.

Le pido un bolígrafo al dependiente de FedEx porque ninguno de los dos se acordó de traer uno.

Maiah firma al final de la última página y mandamos el contrato escaneado.

Luego nos quedamos sentados en esa mesita nula en medio de un hotel donde nadie a nuestro alrededor sospecha que hay dos personas en ese lugar que acaban de cambiar sus vidas con un pedazo de papel.

“Los sueños sí se hacen realidad, lo certifico”, comienza a decir Maiah. “Pero no de la noche a la mañana, y mucho menos mientras duermes”.

No sé quién comenzó, si ella o yo, pero nos estamos riendo.


HORÓSCOPO DE LA SEMANA DEL 21 AL 27 DE MARZO.

 Virgo (de sol / ascendente): El Sol ha entrado en Tauro y para ti es sumamente favorable ya que Tauro, como tú, es un signo de tierra. El sol en Tauro ilumina por 30 días la zona de tu carta que se refiere a expansión, exposición, extranjero, viajes y legalidades. Escoge una de estas áreas de tu vida en la que necesites trabajar y obtener resultados que te beneficien materialmente, y empieza a trabajar en ella, ya que vas a tener el impulso y la energía necesarios para lograr algo que tenías tiempo tratando de materializar. Claro, todos los años el sol llega en cierto momento al signo Tauro y estas áreas están iluminadas para ti. Pero este año no es como los demás años. Llega el Sol a Tauro y estamos en plena Cruz Cardinal que está impulsándonos por diferentes áreas de nuestra vida a sacar y pulir la mejor versión de nosotros mismos. Por eso mientras antes la entrada del Sol en Tauro te hacía flirtear con la idea de irte al extranjero, de tomar un viaje, de abrir esa franquicia en otra ciudad, esta vez realmente estás listo para la prueba y tienes suficiente energía y certeza para lograrlo. Sumemos a esto que tu planeta regente, que es Mercurio también entra en Tauro esta semana, y de la mano del Sol todo se va a volver lo suficientemente claro para que sepas cuales son los pasos que tienes que dar, con quién, quién te puede asesorar y cuando es el mejor momento para iniciar o emprender. Dicen que la realidad supera a la ficción, y ahora que te pones a trabajar en lo que siempre habías soñado, te vas a dar cuenta que todo puede darse más fácil de lo que creías. Y quizás no fácil de que todo cae del cielo. Por favor, tú eres Virgo, tú sabes que todo se trabaja. Pero todo está mucho más alineado y empieza a darse mucho más rápido de lo que tú creías.


VI

Ayer comencé a ir de nuevo temprano al gimnasio. Maiah va en las tardes. Finalmente pude pagar los dos meses de renta y todos los recibos atrasados que debía. Pagamos el alquiler de la casa de la familia de Maiah y le mandé a mi mamá el dinero que siempre le mando para que pueda pagar sus cuentas. El día siguiente de firmar el contrato también llegó el pago del comercial de carros y al parecer los incompetentes de la empresa que nos debía dinero en Venezuela aprendieron a firmar.

No se me ocurre un mejor regalo del fucking universo para celebrar nuestro noveno aniversario.

Mientras estoy en la escaladora Maiah me manda un mensaje:

“Ya tenemos el contrato, ¿ahora por qué debo lloriquear y añorar?”

Anoche le pusimos fecha. El 30 de Junio nos vamos de Chicago.

Tenemos dos meses para mudar nuestras vidas a California y deshacernos de todo lo demás.

En mi caso eso incluye como diez kilos extra.

Maiah está en modo Hollywood.

La última vez que estuvimos ahí nos sorprendió ver que todo el mundo era tan pero tan delgado que pareciera que ninguno comía.

No más comida rápida, no más pizza, no más hamburguesas gigantes.

“Estoy haciendo vegetales sancochados: brócoli, zanahoria y remolacha ¿a qué hora vienes?”, me pregunta.

“Deja que termino el cardio y voy corriendo a ver a mi estrella de ABC”.

Maiah se muere de risa.

Sólo nos quedan unos días antes de que acabe el semestre.

Soy el primero de la clase en todas las materias. Todavía me confundo en la concordancia del sujeto con el verbo, pero eso da igual cuando eres un genio.

Hasta recibo una invitación para unirme a una suerte de sociedad secreta de estudiantes universitarios destacados a la que han pertenecido presidentes, empresarios famosos y académicos reconocidos.

Leo el folleto y dice que estar ahí y seguir haciendo lo que estoy haciendo podría llevarme a cualquier universidad de la Ivy League.

Es decir, podría estudiar en el fucking Harvard.

Por supuesto que hay que pagar para unirse oficialmente.

No. Voy a Hollywood a triunfar. No me hagas perder el tiempo.

Igual me da risa.

Me pregunto que pasaría si en lugar de irme a Los Angeles más bien continuase estudiando y por fin terminara al menos una de las mil carreras que he empezado y jamás terminado.

Supongo que me convertiría en una persona respetable y que mi mamá se sentiría orgullosa de mí. Podría intentarlo, al menos. Podría darme la oportunidad de pretender ser alguien decente. Podría, sería, tal vez, quizás.

Ya lo dije antes. Somos un verbo condicional en gerundio.

Maiah también es la número uno de su clase de actuación.

La felicitan frente a todo el salón al ser la única con perfect score.

Ahora, la clase de Inglés es otra cosa.

En el nefasto salón del piso 6, Maiah espera junto al resto de su clase a que la llamen al escritorio que el profesor ha puesto afuera para decirle a los alumnos si pasaron la materia o no.

Los llaman y todos entran celebrando. Maiah está preocupada. Los últimos meses hizo lo imposible y logró sacar B y B+ en varios trabajos, pero la verdad es que sabe que sus primeras evaluaciones van a mandarlo todo a la mierda.

Cuando llaman a Maiah no sabe de qué manera sentarse para no mostrar lo incómoda que está en esa situación.

Su archienemigo la mira y vuelve a posar la mirada en el papel que tiene en las manos. Toma la calculadora y saca unas cuentas. Se queda en silencio unos segundos. Se quita los anteojos, levanta la mirada y dice:

“No pasaste por 0.5 puntos”.

Realmente no importa si no pasa. El contrato está firmado. ABC de cualquier forma es su sponsor para cambiar su visa de estudiante a visa de trabajo. Lo que le molesta es no poder sacarse la espina, y que al final del día, la kriptonita haya ganado.

El profesor suspira:

“Puedo apelar por ti si te sientas ahí y vuelves a escribir tus dos mejores ensayos con todas las correcciones que ya te hice”.

Maiah no entiende nada. No sabe si están burlándose de ella, pero no tiene más opción que creer.

Sale corriendo y compra varias hojas de examen y con toda la amargura del mundo comienza a transcribir a mano la misma estupidez que ya había escrito antes.

Termina momentos antes de que el profesor tenga que irse y se los entrega.

El profesor mira los papeles, la mira a ella y dice:

“Sería injusto aplazarte. Tus problemas son de Inglés básico, problemas de que este no es tu primer idioma. Tus oraciones, las ideas que intentas formar, son complejas e inteligentes. Yo no podría hacer lo mismo que haces tú si yo intentara escribir en Español”.

“Entonces… ¿pasé?”, pregunta Maiah.

“Sí, pasaste”, le vuelve a decir.

Maiah se levanta de un salto como para no darle tiempo a que cambie de opinión. Y sin que pueda evitarlo de la emoción levanta ambos brazos en celebración, aguantando las ganas de gritar.

“Adiós para siempre, universidad”, piensa.

El profesor la mira con su cara seria de siempre, y al final se echa a reír.

Esa noche después de pasar la tarde editando los episodios de la serie que ya nos pagaron, salimos a caminar.

Hace frío pero es distinto.

Los edificios, las luces de los carros y los puentes son los mismos, pero poco a poco empieza a dejar de sentirse como nuestra casa.

Comienza a llover y tomamos el autobús. El teléfono nos vuelve a vibrar a los dos al mismo tiempo.

From: D

Subject: Hablé con ABC hace un rato…

 Y están realmente emocionados de comenzar a trabajar con Maiah. De hecho, están planeando grabar un nuevo piloto de prueba con Tyra Banks (esto es súper confidencial, así que por favor no lo compartan con nadie) y quieren tratar de encontrar la manera de meter a Maiah en él.  YEAH!

 No tienen las fechas exactas todavía, pero sería o el 27 de Mayo o en algún momento entre el 4 o 6 de Junio. ¿Tienen algún problema con alguna de esas fechas? Me dicen que sólo estarían grabando por un día y que obviamente ellos se ocuparían de los pasajes y todo lo demás… Es demasiado emocionante, amigos míos!

También me preguntaron cuando tienen pensado mudarse para acá porque ya tienen un par de dialect coaches que piensan que podrían trabajar bien con Maiah y les gustaría empezar cuanto antes.

Me avisan! Gracias!

Si esto fuese una escena, Maiah estuviera llorando.

Pero no puede.

Maiah no llora.

Se queda viendo por la ventana como cae la lluvia y eso al menos para mí es suficiente.


HORÓSCOPO DE LA SEMANA DEL 12 AL 18 DE MAYO.

Virgo (de sol / ascendente): esto no habría sido posible si las tensiones de Febrero a Abril no se hubieran dado, por eso, bendice la molestia que te ha hecho de nuevo ganarte la certeza, y date cuenta de que en este momento estás iniciando un nuevo capítulo de vida donde tus planes tenderán a fluir con más rapidez, siempre y cuando hayas aprendido la lección cardinal de ser líder en tu vida y no una seguidora que espera que las “cosas sucedan”.

Nota del autor: Todos los horóscopos compartidos en este capítulo fueron publicados en realidad en la fecha cuando ocurrieron los acontecimientos y lo puedes comprobar por ti mismo aquí.


No sé que hacemos aquí es un libro y es una serie y es ninguna de esas dos cosas a la vez. Todo lo que te contaré en cada episodio pasó realmente. A veces serán historias de cómo logramos comernos el mundo cuando creíamos que todo estaba perdido, otra veces son cosas que hasta este momento nunca quisimos decirte. Creo que si mucha gente lo lee y lo comenta y lo comparte podemos lograr que se convierta en un libro de verdad, o tal vez, si cruzo los dedos y sigo soñando con imposibles, hasta en una serie. Por ahora, sólo queremos ser honestos ya que Internet es una mentira. Estos son nuestros fracasos, nuestros altos y bajos, y también nuestras victorias. Nuestro recuento de que como tú y como todos también la hemos pasado mal. Y de que a pesar de todo, aquí seguimos, sin rendirnos, y en mi caso, escribiendo la historia de mi persona favorita.

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